Cuando hablamos de preparar el FIR, muchos piensan que se trata simplemente de sentarse frente a los apuntes y leer hasta memorizar. Pero lo cierto es que no todas las horas de estudio valen lo mismo. La diferencia entre un opositor que estudia de forma pasiva y otro que utiliza técnicas activas puede ser enorme.

En este artículo vamos a repasar las técnicas de estudio más efectivas para preparar el FIR… y, lo más importante, cómo aplicarlas de manera práctica para que funcionen de verdad.

  1. La técnica de los test: tu mejor aliada desde el inicio

Ya lo hemos dicho alguna vez, pero conviene repetirlo: el FIR es un examen tipo test, y entrenar con preguntas no es opcional, es imprescindible.

Lo que muchos no saben es que hacer test no es solo una forma de evaluar lo que sabes, sino también de aprender activamente.

👉 Cómo aplicarlo:

  • Haz pequeñas tandas de preguntas al terminar un tema.
  • No te frustres si fallas: cada error es una oportunidad para afianzar.
  • Crea un cuaderno de “fallos frecuentes” y revísalo cada semana.
  1. Espaciado y repetición: la clave para no olvidar

El temario del FIR es extenso, y si no repasas, lo aprendido desaparece. Aquí entra en juego la repetición espaciada: revisar lo mismo en intervalos cada vez más largos.

👉 Cómo aplicarlo:

  • Al terminar un tema, repásalo al día siguiente.
  • Luego, vuelve a él a la semana, al mes y más adelante.
  • Usa tarjetas tipo flashcards (digitales o físicas) para conceptos clave.

Este sistema es uno de los que más impacto tiene a largo plazo, porque evita el clásico “me suena, pero no me acuerdo”.

  1. La técnica Feynman: explica como si enseñaras

Richard Feynman, premio Nobel de Física, proponía un método sencillo: si no eres capaz de explicar algo de manera clara y sencilla, es que aún no lo entiendes bien.

👉 Cómo aplicarlo al FIR:

  • Coge un tema complicado.
  • Intenta explicarlo en voz alta como si fueras profesor y tu alumno no supiera nada del tema.
  • Si te trabas, vuelve a los apuntes, simplifica y repite.

Esta técnica no solo te ayuda a comprender, sino que también mejora tu memoria a largo plazo.

  1. Mapas mentales y esquemas visuales

No todos los temas se prestan a esquemas, pero algunos bloques del FIR son tan densos que un mapa visual puede ser un salvavidas.

👉 Cómo aplicarlo:

  • Usa esquemas para jerarquizar información (de lo general a lo concreto).
  • Apóyate en colores, flechas o símbolos para dar contexto visual.
  • No te pierdas en la estética: lo importante es que a ti te resulte útil.

Recuerda: un buen esquema no sustituye al estudio, pero sí puede servir como repaso rápido antes de un test.

  1. Técnica Pomodoro: estudia con el cerebro, no contra él

Estudiar cinco horas seguidas sin parar no suele ser productivo. Nuestro cerebro necesita bloques de concentración alternados con descansos.

👉 Cómo aplicarlo:

  • Estudia 25 minutos intensos y descansa 5.
  • Cada cuatro bloques, haz una pausa más larga (15-20 minutos).
  • Ajusta los tiempos a lo que mejor te funcione (hay quien prefiere 50/10).

El secreto está en que, al poner límites, tu concentración mejora y evitas la sensación de eternidad frente al libro.

  1. Estudio activo frente a lectura pasiva

Muchos opositores caen en la trampa de leer y subrayar pensando que eso equivale a estudiar. Pero el estudio pasivo tiene poco impacto.

👉 Hazlo activo:

  • Hazte preguntas a ti mismo.
  • Resume lo aprendido con tus propias palabras.
  • Haz esquemas sin mirar los apuntes.
  • Explica a un compañero.

Cuanto más “produzcas” con lo que estudias, mejor lo recordarás.

  1. Técnica de los simulacros: ensayo general para el gran día

Los simulacros no son solo un examen de práctica, son entrenamientos de resistencia mental. Te ayudan a:

  • Acostumbrarte a las 5 horas de prueba.
  • Gestionar el tiempo.
  • Detectar debilidades globales.

👉 Consejo: no esperes a tenerlo “todo estudiado” para hacer simulacros. Empieza pronto y úsalos como brújula.

  1. Ajusta la técnica a tu estilo

No todas las técnicas funcionan igual en todas las personas. Hay quien rinde mejor con esquemas, otros con test o flashcards. Lo importante no es aplicarlas todas, sino probar, ajustar y quedarte con lo que realmente te ayuda.

Conclusión

El FIR es un examen exigente, pero también muy predecible en cuanto a lo que funciona: constancia + técnicas activas.

Si llenas tus semanas de repasos espaciados, preguntas tipo test, explicaciones al estilo Feynman, esquemas estratégicos y simulacros, estarás estudiando no solo más, sino mejor.

Y recuerda: no se trata de hacer magia, sino de aprovechar cada hora de estudio para que cuente de verdad.