Ya está. Has salido del aula, has entregado el examen y, aunque todavía te zumba la cabeza con algunas preguntas, la sensación es clara: el FIR ya no depende de ti. Y sin embargo… empieza otra etapa complicada: la espera de resultados.

Esta fase es distinta al estudio: no exige libros ni simulacros, pero sí requiere paciencia, gestión emocional y cabeza fría. En este artículo te contamos cómo afrontar las semanas posteriores al examen FIR sin perder la calma ni la motivación.

  1. Date permiso para descansar

Lo primero y más importante: descansa. Puede sonar obvio, pero muchos opositores salen del examen con el impulso de volver a estudiar “por si acaso”. No es necesario ni saludable.

👉 Tu cerebro necesita desconexión. Has estado meses, quizá años, bajo presión. Ahora mereces dormir más, ver a tus amigos, retomar hobbies o simplemente estar tirado en el sofá sin culpa.

Recuerda: descansar no significa perder tiempo, significa recuperar energía.

  1. No te obsesiones con el examen

Es normal repasar mentalmente algunas preguntas o incluso buscar respuestas en foros. Pero cuidado: revisarlo una y otra vez puede convertirse en un círculo de ansiedad.

💡 Consejo práctico: dedica solo un rato, un día concreto, a revisar la plantilla provisional de respuestas. Una vez hecho, déjalo. No ganarás nada comparando constantemente con compañeros o calculando probabilidades infinitas.

  1. Gestiona la incertidumbre con rutinas

La espera puede durar varias semanas. Para no quedarte atrapado en el “¿y si…?”, lo mejor es estructurar tu día.

Algunas ideas:

  • Retomar ejercicio físico (aunque sea caminar 30 min al día).
  • Hacer un curso corto o leer algo ligero que no tenga nada que ver con farmacia.
  • Volver a hobbies abandonados: música, cocina, dibujo…
  • Planificar actividades sociales pendientes.

Tener rutinas evita que tu cabeza se quede girando en bucle con el examen.

  1. Preparar escenarios: plan A y plan B

La espera es también un buen momento para reflexionar sobre el futuro:

  • Si consigues plaza FIR: piensa qué especialidades te atraen, qué hospitales son de tu interés y empieza a recopilar información sobre cada opción. Llegar con una idea clara facilitará la elección cuando toque.
  • Si no consigues plaza: no lo vivas como un fracaso, sino como una oportunidad de ajustar tu estrategia. Pregúntate:
    • ¿Qué asignaturas flojearon?
    • ¿Cómo puedo mejorar mis repasos y simulacros?
    • ¿Necesito cambiar de academia o de método de estudio?

Tener un plan B preparado te dará tranquilidad: pase lo que pase, ya sabes cuál será tu siguiente paso.

  1. Cuida tu bienestar emocional

Después del examen, algunos opositores sienten un vacío extraño: ya no hay que estudiar, pero tampoco hay certezas. Es normal.

👉 Estrategias que ayudan:

  • Ejercicio físico: libera endorfinas y reduce la ansiedad.
  • Mindfulness o meditación: 10 minutos al día para entrenar la calma.
  • Contacto social: quedar con amigos que no estén en modo “oposiciones” te recuerda que hay vida más allá del FIR.
  • Apoyo profesional: si notas que la ansiedad es muy alta, hablar con un psicólogo puede darte herramientas muy útiles.
  1. Celebra lo que has conseguido

Haber llegado al examen FIR ya es una victoria. Has demostrado disciplina, esfuerzo y constancia, cualidades que te acompañarán siempre, consigas o no la plaza a la primera.

¿Por qué no celebrarlo? Organiza una cena, una escapada corta o simplemente un “día FIR-free” con todo lo que te gusta. Este gesto no es frivolidad, es reconocimiento a tu trabajo.

  1. Mantén la motivación a medio plazo

Aunque ahora sientas que todo queda en manos de una lista de resultados, recuerda: el camino no se acaba aquí. El FIR es una maratón, y cada paso suma experiencia.

  • Si apruebas: empieza un futuro apasionante como residente.
  • Si no: tendrás más tablas, más confianza y la oportunidad de volver más fuerte.

Conclusión

La etapa post-examen FIR es un reto diferente: no de estudio, sino de paciencia y gestión emocional. La clave está en descansar, no obsesionarse, mantener rutinas y preparar escenarios para lo que venga.

Mientras esperas resultados, regálate tiempo, celebra lo que ya has conseguido y recuerda: el FIR no define tu valor, pero tu esfuerzo sí habla de quién eres.