Ya has dado el paso más importante: empezar a preparar el FIR. Seguro que sientes una mezcla de ilusión, nervios y, quizá, un poco de miedo. Es normal: enfrentarse a una oposición de este nivel puede parecer un reto gigante.

La buena noticia es que el principio es el momento perfecto para construir buenos hábitos que te acompañarán todo el camino. En este artículo te contamos cómo sacarle el máximo partido a tus primeras semanas de estudio sin agobiarte y con la motivación bien alta.

  1. No quieras correr demasiado

Uno de los errores más comunes de los principiantes es pensar: “Si estudio 10 horas desde el primer día, llegaré mejor preparado”. La realidad es otra: el FIR es una maratón, no un sprint.

👉 Consejo: empieza con un ritmo asumible (por ejemplo, 5-6 horas diarias efectivas si estudias a tiempo completo) y ve aumentando poco a poco. Lo importante es que sea sostenible.

Recuerda: más vale estudiar menos horas con calidad que pasarte el día frente a los apuntes sin enterarte de nada.

  1. Confía en el plan (y no lo cambies cada semana)

Si te has apuntado a una academia, ya tienes un plan de estudio estructurado. Si lo estás haciendo por libre, seguro que has preparado un calendario.

En las primeras semanas puede entrar la tentación de cambiar de método cada poco: hoy estudio por temas, mañana solo hago test, pasado me hago esquemas… Eso genera caos y sensación de no avanzar.

💡 Lo mejor que puedes hacer es darle tiempo al plan. No lo juzgues por cómo te sientes el primer mes, sino por cómo avanzas a lo largo de varios meses.

  1. Aprende a hacer preguntas tipo test desde el inicio

Muchos estudiantes cometen el error de dejar los test “para más adelante”, pensando que primero hay que memorizarlo todo. Pero el FIR es un examen tipo test, y practicar desde el principio te ayudará a:

  • Identificar puntos débiles.
  • Familiarizarte con la forma en que formulan las preguntas.
  • Aprender a gestionar el tiempo en el examen.

👉 Haz pequeñas tandas de preguntas cada semana. No importa sacar mala nota al principio: lo importante es entrenar.

  1. Repasar es tan importante como avanzar

Otro error clásico: centrarse solo en avanzar temario sin volver atrás. El problema es que lo que no repasas, se olvida.

En estas primeras semanas, acostúmbrate a incluir mini-repasos:

  • Dedica un rato al final del día a revisar lo estudiado.
  • Haz repasos semanales de los temas más recientes.

Esto te dará seguridad y te evitará la frustración de sentir que “se te escapa” lo que ya has visto.

  1. Construye rutinas estables

El FIR no se estudia con impulsos de motivación, sino con rutina. Tus primeras semanas son el momento perfecto para establecer hábitos:

  • Elige un horario fijo para empezar a estudiar cada día.
  • Define bloques de estudio y descansos (técnica Pomodoro, por ejemplo).
  • Ten un espacio de estudio ordenado y libre de distracciones.

👉 Cuanto antes conviertas tu día a día en rutina, más fácil será mantener la constancia durante todo el año.

  1. Evita compararte con los demás

Puede que ya tengas compañeros que lleven meses estudiando o que escuches a otros hablar de cuánto temario avanzan. Es fácil caer en la comparación, pero eso solo genera ansiedad.

Recuerda: cada opositor tiene un ritmo, unas circunstancias y un punto de partida diferente. Tu único objetivo ahora es mejorar respecto a ti mismo.

  1. Cuida tu motivación desde el principio

Al empezar, la motivación suele estar alta, pero es normal que tenga altibajos. Por eso, no la dejes en manos del azar:

  • Ponte metas pequeñas y celebra cuando las cumplas.
  • Recuerda de vez en cuando por qué estás haciendo esto (tu vocación, tu futuro, tu objetivo de plaza).
  • Rodéate de apoyo: compañeros, amigos o familiares que entiendan tu esfuerzo.
  1. Dale un espacio a tu vida personal

Estudiar el FIR no significa renunciar a todo lo demás. De hecho, descuidar tu vida personal es una receta segura para el agotamiento.

  • Reserva tiempo para hacer deporte, ver a amigos o descansar.
  • No te sientas culpable por tener ocio: es parte de la preparación.
  • Recuerda que estar bien fuera de los libros mejora tu rendimiento dentro de ellos.

Conclusión

Tus primeras semanas de FIR son decisivas: no porque determines ya tu nota, sino porque construyes la base de todo lo que viene después.

Si evitas querer correr demasiado, confías en el plan, incluyes test y repasos desde el inicio, y cuidas tanto tu rutina como tu bienestar, estarás preparando no solo un examen, sino un camino que te llevará hasta la meta.

Y lo más importante: no se trata de empezar perfecto, sino de empezar constante. El resto se irá puliendo paso a paso.