Ya está. Has salido del aula, has entregado el examen y, aunque todavía te zumba la cabeza con algunas preguntas, la sensación es clara: el FIR ya no depende de ti. Y sin embargo… empieza otra etapa complicada: la espera de resultados.
Esta fase es distinta al estudio: no exige libros ni simulacros, pero sí requiere paciencia, gestión emocional y cabeza fría. En este artículo te contamos cómo afrontar las semanas posteriores al examen FIR sin perder la calma ni la motivación.
- Date permiso para descansar
Lo primero y más importante: descansa. Puede sonar obvio, pero muchos opositores salen del examen con el impulso de volver a estudiar “por si acaso”. No es necesario ni saludable.
👉 Tu cerebro necesita desconexión. Has estado meses, quizá años, bajo presión. Ahora mereces dormir más, ver a tus amigos, retomar hobbies o simplemente estar tirado en el sofá sin culpa.
Recuerda: descansar no significa perder tiempo, significa recuperar energía.
- No te obsesiones con el examen
Es normal repasar mentalmente algunas preguntas o incluso buscar respuestas en foros. Pero cuidado: revisarlo una y otra vez puede convertirse en un círculo de ansiedad.
💡 Consejo práctico: dedica solo un rato, un día concreto, a revisar la plantilla provisional de respuestas. Una vez hecho, déjalo. No ganarás nada comparando constantemente con compañeros o calculando probabilidades infinitas.
- Gestiona la incertidumbre con rutinas
La espera puede durar varias semanas. Para no quedarte atrapado en el “¿y si…?”, lo mejor es estructurar tu día.
Algunas ideas:
- Retomar ejercicio físico (aunque sea caminar 30 min al día).
- Hacer un curso corto o leer algo ligero que no tenga nada que ver con farmacia.
- Volver a hobbies abandonados: música, cocina, dibujo…
- Planificar actividades sociales pendientes.
Tener rutinas evita que tu cabeza se quede girando en bucle con el examen.
- Preparar escenarios: plan A y plan B
La espera es también un buen momento para reflexionar sobre el futuro:
- Si consigues plaza FIR: piensa qué especialidades te atraen, qué hospitales son de tu interés y empieza a recopilar información sobre cada opción. Llegar con una idea clara facilitará la elección cuando toque.
- Si no consigues plaza: no lo vivas como un fracaso, sino como una oportunidad de ajustar tu estrategia. Pregúntate:
- ¿Qué asignaturas flojearon?
- ¿Cómo puedo mejorar mis repasos y simulacros?
- ¿Necesito cambiar de academia o de método de estudio?
Tener un plan B preparado te dará tranquilidad: pase lo que pase, ya sabes cuál será tu siguiente paso.
- Cuida tu bienestar emocional
Después del examen, algunos opositores sienten un vacío extraño: ya no hay que estudiar, pero tampoco hay certezas. Es normal.
👉 Estrategias que ayudan:
- Ejercicio físico: libera endorfinas y reduce la ansiedad.
- Mindfulness o meditación: 10 minutos al día para entrenar la calma.
- Contacto social: quedar con amigos que no estén en modo “oposiciones” te recuerda que hay vida más allá del FIR.
- Apoyo profesional: si notas que la ansiedad es muy alta, hablar con un psicólogo puede darte herramientas muy útiles.
- Celebra lo que has conseguido
Haber llegado al examen FIR ya es una victoria. Has demostrado disciplina, esfuerzo y constancia, cualidades que te acompañarán siempre, consigas o no la plaza a la primera.
¿Por qué no celebrarlo? Organiza una cena, una escapada corta o simplemente un “día FIR-free” con todo lo que te gusta. Este gesto no es frivolidad, es reconocimiento a tu trabajo.
- Mantén la motivación a medio plazo
Aunque ahora sientas que todo queda en manos de una lista de resultados, recuerda: el camino no se acaba aquí. El FIR es una maratón, y cada paso suma experiencia.
- Si apruebas: empieza un futuro apasionante como residente.
- Si no: tendrás más tablas, más confianza y la oportunidad de volver más fuerte.
Conclusión
La etapa post-examen FIR es un reto diferente: no de estudio, sino de paciencia y gestión emocional. La clave está en descansar, no obsesionarse, mantener rutinas y preparar escenarios para lo que venga.
Mientras esperas resultados, regálate tiempo, celebra lo que ya has conseguido y recuerda: el FIR no define tu valor, pero tu esfuerzo sí habla de quién eres.