Cuando llega enero, el calendario y las emociones están marcados por una fecha clave: el examen FIR. Después de meses de estudio intenso, muchos opositores llegan con dudas sobre cómo gestionar ese día decisivo para traducir la preparación en resultados. En este artículo te ofrecemos estrategias concretas para ese día del examen, para que no solo “llegues preparado”, sino que rindas al máximo cuando más importa.
- Planificación del día: horas clave antes del examen
- Rutina matutina controlada
El día del examen no es el momento de innovar. Despiértate con suficiente tiempo de margen, desayuna algo ligero y que ya hayas probado previamente (evita alimentos nuevos), y dedica los minutos finales a un repaso suave de fórmulas o conceptos “ganadores”. - Desplazamiento con margen
Calcula la ruta hasta el lugar del examen, ten en cuenta imprevistos (tráfico, transporte público), y procura llegar con al menos 30 minutos de antelación. Estarás más tranquilo si te sitúas en el aula con tiempo. - Preparación mental anticipada
Durante la mañana, recuerda que los nervios son normales. Puedes hacer respiraciones profundas, visualizaciones positivas o repasar mentalmente el examen como si ya estuvieras revisando respuestas.
- Gestión emocional y control del estrés durante el examen
- Divide el examen en “etapas mentales”
Trata cada bloque de preguntas como una mini prueba: empieza centrado, no pienses en lo que queda, solo en la sección actual. Eso ayuda a no dispersarte. - Usa pausas mentales
Si sientes bloqueo o ansiedad, pausa un par de segundos, respira, cierra los ojos unos instantes y retoma el hilo con calma. A veces un pequeño “reset” mental ayuda mucho. - Autoverbalizaciones positivas
Frases como “esto lo he preparado”, “puedo con esto”, “me centro ahora” ayudan a reconducir el foco cuando la mente se dispersa.
- Tácticas para afrontar las preguntas
- Lectura cuidadosa y estrategia de triage
Lee cada pregunta con atención, identifica palabras clave (“no”, “excepto”, “salvo”, “exceptuando”) y estima cuánto tiempo puedes dedicar. Marca primero las preguntas que sabes para asegurar esos aciertos iniciales. - Evita bloqueos prolongados
Si una pregunta te atasca, pasa a otra y vuelve luego. No permitas que una sola te “coma” tiempo valioso. - Uso inteligente del “tiempo sobrante”
Destina los últimos 15–20 minutos del examen a repasar respuestas dudosas, asegurarte de que no dejaste preguntas sin responder y revisar aquellos cambios que hiciste apresuradamente.
- Cuidados físicos y energéticos
- Hidratación y alimentación liviana
Lleva agua suficiente al aula (si está permitido) y, si está permitido, algún snack ligero (frutas secas, barrita energética) para un pequeño impulso si lo necesitas. - Descansos cortos de ojos
Entre bloques prolongados, cierra los ojos unos segundos, desplázate hacia otro punto de la sala o simplemente mira al horizonte para relajar la vista. - Postura y respiración
Mantén una postura cómoda, ni encorvado ni demasiado rígido. Respiraciones profundas y controladas ayudan a oxigenar mejor el cerebro.
- Después del examen: qué hacer dentro y fuera del aula
- Haz notas mentales o rápidas
Apenas termines una sección, anota mentalmente (o en hoja si permitido) aquellas preguntas dudosas, conceptos que te parecen “complicados” o futuras revisiones. Esto te ayuda a capturar lo que pasa por tu cabeza antes de que se borre. - Desconexión progresiva
Al salir, no analices cada pregunta con compañeros, evita el “qué tal te fue tú”. Dale unas horas de distancia mental: haz algo que disfrutes, descansa y recarga. - Plan de recuperación emocional
Una vez terminado el examen, independientemente de cómo pienses que te fue, recuerda que no puedes cambiar lo hecho. Permítete distraerte saludable y pensar en los siguientes pasos.
- Qué puedes hacer desde ya (última semana) para optimizar el día D
- Simulacros con condiciones reales (tiempo, presión, descanso)
- Revisión fina de errores cometidos en simulacros
- Entrenamiento de relajación y concentración
- Repasos “pregunta tipo”
- Descanso suficiente y sueño de calidad
Conclusión
El examen FIR no se gana solo con haber estudiado el temario, sino con tener una estrategia consciente para el día del examen. Quien gestiona mejor sus emociones, tiempo y energía suele marcar la diferencia.